... Por qué para los demás somos
dos simples extraños, y para nuestros
ojos somos dos tontos y locos enamorados
que gritan en silencio el deseo de
amarse ante el mundo sin miedos
que maten las ganas.
... Qué tontos aquéllos que no logran
descifrar el mensaje de cada una
de nuestras miradas en las que
nos recordamos el gran amor que
nos tenemos.
... Porque desde aquél día
en el que el destino nos hizo
coincidir por primera vez
nuestro sueño empezó a alimentarse
de deseo por romper los silencios
y las reglas que nos atan y obligan a
guardar nuestro dulce amor, tan sólo
para convertirnos en los dos mejores
amantes que disfrutan por un rato el
mismo camino que algún día nos juntó.
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